3/04/2014

Improvisación, perseverancia e imaginación: el comienzo de un viaje…

Una vez leí por ahí una frase de Benjamin Disraeli: “Rara vez ocurre lo que anticipamos, suele ocurrir lo que menos esperamos.” Entonces me pregunté, ¿Qué es la improvisación? El acto de hacer algo de pronto sin preparación, dirían algunos. Improvisar es soltar lo que te viene a la mente encajando frases para que rimen, diría un rapero. Improvisar es lo que un estudiante de preparatoria hace el lunes a la hora de presentar su exposición de biología, la cual olvido hacer por andar en el ‘desmadre’ el fin de semana. Improvisar es darle tu toque a un acontecimiento que pasa en el instante.


¿A qué se recurre cuando lo inesperado golpea? ¿Qué haces cuando estas en la fila de las tortillas y te avisan que se acabó la masa? ¿Qué haces cuando buscas en tu cartera un condón y no encuentras uno? ¿Qué haces cuando estas defecando y te das cuenta que no hay papel higiénico? Es simple, improvisas, no tienes de otra. Todo en esta vida tiene que ser alguna vez improvisado. El viajar no se escapa de los actos inesperados y tienes que improvisar rápidamente para salir a flote.

En San Francisco perdí el vuelo de avión. En Nueva York me sorprendió una tormenta invernal y me quede varado en el aeropuerto. En California nos robaron el equipo de acampar y tuvimos que dormir sin él a temperaturas de hasta menos 26˚C. No importa que tan grande o tan pequeño sea el golpe, o lo inesperado. Lo importante es reaccionar avivadamente y no dejar que lo sucedido te afecte o perjudique tu viaje. Cuando lo imprevisto sucede, tienes la opción de quejarte y rendirte, o la oportunidad de confrontarte a ti mismo y superar ese obstáculo que se te puso enfrente.

A lo largo de estos últimos años he tenido que posponer mi gran viaje por América Latina debido a diferentes razones, pero jamás deje de soñar y anhelar en él. Este viaje ya estaba planificado y la ruta ya estaba trazada, mi fecha de salida era en enero del 2014. Fue entonces cuando lo inesperado volvió a golpearme de frente y sin tapujos. Pero bueno, “La vida es lo que sucede cuando estamos ocupados haciendo otros planes,” John Lennon. Tuve que arreglar unos asuntos de ultimo minuto y mi sueño de recorrer Latinoamérica de norte a sur tuvo que ser pospuesto por enésima vez. Sin embargo, no deje que la frustración me controlara y encontré otra manera de poder cumplir con mi sueño.

Después de constantes noches sin dormir para poder terminar traducciones de documentos, un par de llamadas telefónicas, entrevistas por Internet, semanas de investigación y una completa dedicación a este nuevo plan, una oportunidad surgió para ir directamente a Brasil. Trabajaría a cambio de comida y un lugar donde dormir. Siempre quise aprender portugués y esta oportunidad surgió de repente. Tenía que actuar rápido o alguien más tomaría esa vacante. Entonces me acorde de mi padre, el cual siempre me explico que en las matemáticas ‘el orden de los factores no altera el producto.’ Fue entonces cuando pensé, “¿por qué no pongo esta axioma matemática aprueba en un mapa?” ¡Y no! No voy a cantar “si el norte fuera el sur.” Mi viaje tomo un giro de 180˚,  así que envés de irme de norte a sur, me voy de sur a norte. Al fin y acabo, el orden en que recorra Latinoamérica no afectará el producto final, un sueño cumplido.

Mientras termino de escribir estas ultimas palabras, me encuentro en un lugar desconocido para mis ojos, un lugar místico repleto de belleza y alegría. A mi lado se encuentra un Cristo Redentor y frente a mi se encuentran las playas de Ipanema y Copacabana; al otro lado veo al majestuoso Amazonas y si dirijo mi curso hacia el oriente me encuentro con lugareños practicando capoeira. La música cambio de rancheras a samba y batucada. Sí tengo sed ya no tomo margaritas, sino una refrescante caipirinha. Los tacos de pastor, enchiladas y mole son intercambiados por un acarajé y una feijoada. Cierro mis ojos y me pregunto sí estoy soñando. ¡No! Estoy viviendo mi sueño.

¿Cómo llegue a este punto? No fue fácil, pero llegue gracias a mi perseverancia e imaginación. Las consecuencias de aquel primer paso que tome hace muchos años me han puesto en el lugar en el que estoy en este momento. “Un viaje de mil millas empieza con un solo paso,” Lao Tzu. Sí en verdad deseas algo necesitas dejar de hablar y empezar a actuar. Acepta lo desconocido, abraza lo inesperado, vence la rutina y disfruta del camino. Estoy en Brasil, eso es lo que yo llamo un giro de 180˚.


2 comentarios:

  1. Vaya ahi estuve y algo asi me senti........extrañando la arepa con calentao al desyuno, lo unico es q no me memorise los nombres de los alimentos q saboree y disfrute en brasil.......lo mismo cuando llegue a la Paz o al Cusco con su Machu picchu.......lleno de nostalgias y magica historia de no creer, o en baños en ecuador , Manta, Pueto Lopez con sus playas bordeadas por cabañas donde puedes disfrutar de una buena rumba en la noche.......o doña Estela una Colombiana orgullosa de su tierra, q llevo a los puetoloperos el sabor de mi pais.....y que decir de Salinas , bello en toda su extencion ....fue un viaje inolvidable.

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  2. Improvise ....si improvise , jamas planee un recorrido o una ruta a seguir solo queria andar ....andar y conocer...fue mi primera vez....la proxima creo q sera mas planeada....aunque esta fue inolvidable.

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