5/14/2014

Brasil: los primeros dos meses de un viaje…



Estoy preso bajo una lluvia incesante que azota este bello puerto en el noreste de Brasil desde hace días. Desde el cuarto piso de este edificio alcanzo a ver parte del bello océano que se asoma entre un mar de edificios que desfilan sobre la costa. Hace dos meses que decidí dejar una vida placentera y aventurarme en esta aventura descabellada, según me dicen algunas personas, en fin, no hago mucho caso de la opinión pública y en cambio sigo mis ideales.  

 El tres de marzo del 2014 decidí tomar mi mochila y subirme a un avión para viajar casi 8000 kilómetros desde Norteamérica hasta un pequeño poblado llamado Sao Paulo en las maravillosas tierras brasileñas. El plan era simple, trabajar un tiempo en Brasil mientras aguardo la llegada de la Copa Mundial y así poder sustentarme y aprender portugués. 

Aeropuerto Houston - Hora Zero
Unos días antes de emprender el viaje comencé a comunicarme con varios albergues a lo largo del país y tuve varias ofertas, de las cuales termine aceptando dos. La fecha de salida estaba a la vuelta de la esquina y aun no lo podía creer, para ser sincero, sentía un poco de nerviosismo y duda ya que tenía tanto tiempo soñando con este día y por alguna razón siempre era aplazado. Lo más difícil fue sin lugar a dudas despedirme de mi familia, en especial de mi madre, la cual siempre me ha dado su apoyo incondicional.

Mientras cruzaba el inmenso continente y sus diferentes ecosistemas, me asomé por la ventana y tuve la oportunidad de ver un hermoso amanecer a casi 11km de altura. Todo alrededor era obscuro pero poco a poco el horizonte se tornaba de un color rojo fuego, como si el ave fénix fuera a resurgir, pero no fue así,  fue indiscutiblemente mejor. La luz del sol me mostro por primera vez los vastos campos y selvas de este país sudamericano. 

La jungla de concreto más grande de América del Sur, São Paulo, es un lugar de muchos contrastes que te sorprenderá en cada esquina. Esta enorme ciudad da alojamiento a muchos grupos étnicos, incluyendo la población más grande de japoneses e italianos fuera de sus respectivos países y una gran comunidad de inmigrantes libaneses y sirios. Además, hay un significante grupo de personas del centro y este de Europa al igual que de otros países asiáticos.
 
Esta diversidad ha creado una excelente contribución a la gastronomía, la cual se ve reflejada en los miles de restaurantes y puestos callejeros que se encuentran en todas partes de la ciudad. Este centro urbano cuenta con miles de los mejores centros nocturnos en el continente, excelentes museos, parques, centros comerciales, etc., no hay nada que no puedas encontrar.

Vista panorámica desde el Edificio Italia
Aterrice temprano en la mañana e inmediatamente me dirigí hacia el albergue donde estaría trabajando a cambio de hospedaje y comida. Mi primer día fue genial, conocí a un grupo de viajeros y emprendimos una caminata larga hasta el “carnaval de rua,” o de calle, como le dicen aquí en Brasil. Fue sensacional, mucha música, bebida y hasta peleas, por las cuales tuvimos que lamentable irnos. 


Xico – Regalo de México a Brasil
Durante las próximas seis semanas que estuve trabajando en Sao Paulo me dedique a hacer de todo, desde desarmar un escusado y limpiarlo hasta servir como guía turístico para los huéspedes del albergue. Fueron seis semanas increíbles, empecé a aprender portugués y hacer un sinnúmero de amistades, desde argentinas y chilenas hasta japonesas y africanos. Desde el primer día me propuse conocer Sao Paulo y en mis ratos libres hacia caso a ese plan.


Recuerdo que la noche en que perdí mi celular, o me robaron, ¿Qué se yo? Conocí a Gervasio, un charrúa amante de la vida y de los viajes. Apasionado por la arquitectura, la cual estudia en su natal Montevideo, trabaja haciendo proyectos en los barrios pobres de su ciudad. Un tipazo, como diríamos en México, este nómada contemporáneo tiene un sinfín de historias que contar sobre sus aventuras por América Latina, ya que en sus ratos libres decide agarrar su mochila y aventurarse por los rincones más lejos de Latinoamérica.

 
Monumento América Latina 




Su amor por la ruta y la cultura lo llevo a cruzar camino conmigo e hicimos una buena dupla, agarramos ruta y nos embarcamos en un safari, solo que en nuestro caso la jungla era de concreto y los animales fueron cambiados por automóviles. Subimos encima de un edificio de un poco más de 40 pisos y captamos una vista majestuosa de esta metrópolis del hemisferio sur. Recorrimos parques, museos, mercados y otros lugares. Además tuve el placer de conocer a unos amigos de su familia, la Sra. Beatriz, su madre y Aires, el esposo, los cuales me trataron de maravilla en su hermosa casa rustica construida por ellos mismos. 

Con Gervasio en el Teatro Municipal de Sao Paulo  
En otra ocasión mientras trabajaba el turno de la madrugada llegaron dos hermanas chilenas, Cata y Majo, las cuales fueron de las personas más lindas que conocí. Me dieron a probar “Fanschop,” una mezcla de refresco de naranja con cerveza, la cual nunca había probado en mi vida y fue refrescante. También me prepararon un platillo típico de su país, el cual estuvo delicioso. Salimos un día junto a una guerrera venezolana, Neila, a recorrer varias partes de la ciudad. Caminamos por un rio de asfalto llamado 25 de Março, el cual es más bien una calle ahogada en puestos ambulantes donde se puede encontrar de todo.


Cata - Majo - Neila
 Después de luchar contra la corriente de personas que cruzaban nuestro camino, por fin llegamos al Mercado Municipal, un lugar pintoresco donde se podía encontrar los famosos emparedados de mortadela o de bacalao,  los cuales son populares en Sao Paulo debido a la gran comunidad italiana que se encuentra en Sao Paulo. 


 
Frutas exóticas en el Mercado Municipal de Sao Paulo   

Lo mejor del mercado fue sin dudas el recorrido que hicimos por los pasillos y la degustación de frutas exóticas, las cuales nunca había visto y mucho menos probado. También tuvimos la oportunidad de ser entrevistados por un canal de televisión chileno que se encontraba haciendo un reportaje en Brasil. 

 
Dra. Cely: Una excelente anfitrion
Después de seis semanas decidí que era tiempo de recorrer otros lugares y acepte la invitación de Rafaela de irme a quedar en su pueblo, Beberibe. Aproveche una oferta de millas que tenía su abuelo y compre un boleto de avión hacia Fortaleza más barato de lo común. Fue de un día para otro, no lo pensé dos veces, como dicen por ahí, “tengo un tigre agarrado de la cola y no pienso soltarlo.” 

Cuando menos lo pensé estaba en Fortaleza conociendo la familia de esta chica que recién había conocido en “Sampa” mientras estudiaba un curso de preparación de bebidas alcohólicas. Su madre, la Dra. Cely, es una persona muy sabia y religiosa que ha viajado por Europa y tiene un sinfín de historias que contar. 

En una de las excursiones me llevaron a Quixada, una ciudad en el centro del estado de Ceará, la cual se caracteriza por sus formaciones rocosas. Esta región es una planicie en la cual gigantescos monolitos surgen de la tierra para romper con la monotonía del paisaje. Subimos a la mitad de uno para visitar un monasterio, del cual se lograban ver vistas espectaculares. También fuimos a recorrer una presa construida con piedras gigantes levantada hace siglos por los esclavos traídos desde África. Sin lugar a dudas el monolito más famoso es “Pedra a Galinha Choca,” que es un monolito con forma de gallina empollando. 

Monasterio cerca de Quixadá
Recorrer todo Beberibe y sus playas a pie fue un desafío esencial debido a  la pequeñez del lugar y su contraste con la naturaleza que lo rodea.  Una de las excursiones solitarias más memorables fue cuando recorrí las dunas que se asoman a unos metros del inmenso mar. Camine aproximadamente 20km ese día, unos tantos para llegar a la playa de Morro Branco y otros para después dirigirme hasta la playa Las Fuentes recorriendo el desolado y hermoso camino. El retorno fue lo emocionante, ya que escale para llegar a las dunas, las cuales se encuentran en un risco a todo lo largo de la playa. Nunca había caminado sobre dunas de arenas, lo cual es muy difícil ya que la arena no te permite deslizarte con facilidad, en especial cuando vas subiendo. 
 
Playa de Morro Branco en Beberibe
Fue un poco peligroso pero valió la pena. Si caía probablemente mi cuerpo no resistiría el impacto del golpe a tal altura y también tenía contra mí el incesante calor del sol de medio día, no obstante tenía que lidiar con andar descalzo y eso no ayudaba en nada. Después de varias horas por fin vi a una persona y me sentí más seguro al escuchar que ya faltaba poco para llegar. Al subir a la parte más alta de las dunas pude lograr captar una magnifica vista, tal y como una vez escuche, “sí no puedes escalar la montana jamás podrás ver el paisaje.”
 
Playa de pescadores cercas de Aracati
En otra excursión tuve la oportunidad de recorrer varios pueblos pintorescos como el de Aracati y Canoa Quebrada. El primero es más bien una ciudad, de la cual me enamore de sus calles empedradas y casas estilo colonial además de la bella arquitectura de sus iglesias. Canoa Quebrada es un gran lugar para ir especialmente de noche, donde se encuentra una calle cerrada y a sus ambos lados se encuentran restaurantes, bares y tiendas. Por el día se puede visitar su bella playa y practicar parapente. 

Apoena: una chica maravillosa de Aracati

Han sido dos meses sorprendentes donde he descubierto, aprendido y compartido. Dos meses, un porcentaje muy pequeño del tiempo contemplado para este inmenso viaje. Aun me quedan varios meses más aquí en estas tierras, ¿Cuántos? ¡No lo sé! Por el momento estoy en el proceso de tramitar mi prorroga para quedarme otros tres meses, pero deseo quedarme un poco más de tiempo. Brasil es un país enorme lleno de diversidad y de belleza que no te alcanzan seis meses para recorrerlo.

Panorámica de Morro Branco - Beberibe



Hace días comencé este escrito y no dejaba de llover, ahora que lo termino no ha dejado de brillar el sol, el cual me ha permitido salir y conocer lo bello que esta ciudad de Recife y Olinda tiene para ofrecer. Pero bueno, eso lo contaré en la próxima historia. Mientras tanto, no olvides lo bello que es vivir y de conocer otros lugares y personas. No te conformes con soñar, ve y vive tu sueño. ¿Te atreves a soñar? 


6 comentarios:

  1. Gracias por compartir tus experiencias sigue adelante!

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    1. Gracias a ti por tomarte el tiempo en leer mis experiencias! Saludos y buen camino!

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  2. Muchas felicidades por 1) tomar la decisión de emprender una viaje así, no muchas personas se atreven a dejar la rutina por una aventura que puede cambiar el sentido de vida totalmente, y 2) por compartir tu experiencia.
    Seguiré tu blog porque voy a viajar para allá un unos meses, no tanto tiempo sólo serán unas semanas, pero creo que me será de mucha utilidad.
    Gracias :)

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    1. Muchas gracias por tomarte el tiempo en leer mis experiencias. No te arrepentiras de tomarte esa semanita para viajar, es lo mas lindo! Saludos Alma!

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  3. Hola Oscar, te deseo lo mejor y espero cruzarte algún dia :) besos exitos con el blog y tus proyectos!!

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    1. Muchas gracias...claro, me encanta encontarme y conocer gente, es parte esencial en mis viajes...cuenta conmigo....saludos

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