9/15/2014

Brasil: despedida a ritmo de samba!

En un risco a 340m de altura en Chapada Diamantina

Benjamin Franklin dijo que el tiempo es dinero. No concuerdo con ello, creo que hay cosas que el dinero no puede comprar, pero si es así, estos seis meses que pase en Brasil fueron varios millones de dólares. Cierro este capitulo de viaje en Brasil siendo testigo de cascadas espectaculares, pueblos mineros y de vistas espectaculares desde Corcovado y Pão de Açucar.
Cachoeira da Fumaça

Antes de despedirme de la linda Chapada Diamantina quise ser testigo de la maravillosa Cachoeira da Fumaça, la cual tiene una altura de 340m, haciéndola una de las mas altas del país. Salí temprano en la mañana de Lençois y me dirigí al pequeño pueblo de Vale do Capão, el cual esta rodeado de montañas y bellos paisajes. 

Después de montar campamento, salí a recorrer el pueblo, el cual cuenta aproximadamente con 500 pobladores, de los cuales muchos son extranjeros que se enamoraron de la naturaleza y mística que reside en los alrededores. Al día siguiente emprendí camino con unos amigos para dirigirnos hacia nuestro destino: Cachoeira da Fumaça. Después de subir la montaña, cruzar campos de lodo, arroyos y plantas carnívoras, una inesperada lluvia nos recibió mientras llegábamos al punto final. Menciono la palabra inesperada ya que no había nubes, sino que estábamos presenciando el efecto de la famosa cascada. 

Esta caída de agua lleva por nombre el de Cascada Humeante, traducido al castellano, debido al efecto que se forma cuando la fuerza del viento hace que el agua que cae se desintegre en millones de diminutas partículas, haciéndolas girar 180º grados para escabullirse como el humo que sale de una chimenea, un espectáculo increíble. 

Al día siguiente de haber presenciado el maravilloso salto de agua, tenía que partir y aun no sabía mi destino, así que decidí ir a un punto estratégico geográficamente para tener la posibilidad de ir a cualquiera que fuera mi destino. Me decidí por Ilheus, la capital del cacao, ya que tenía muchas ganas de probar ese maravilloso fruto. Llegue buscando un lugar donde acampar y no encontré, así que le pedí a un señor que si podía acampar en su barraca y me dijo que si. 

Cacao

Disfrutando del cacao de Ilheus

Ilheus

La fauna de Ilheus

Tuve la oportunidad de ir a una fábrica de chocolate y a viejos campos abandonados de cacao, donde ahora también abundan plataneros y coqueros. De ahí arranque unos cuantos frutos para disgustarlos por primera vez, el veredicto: exquisito. Ese día también era mi aniversario y la pase en una playa con nostalgia de mi familia y amigos, pero bueno, son circunstancias del viaje.

El relieve de Minas Gerais

Salí rápidamente de ahí con destino al montañoso y bello estado de Minas Gerais, donde tenia como destino la ciudad minera de Ouro Preto. Llegue con intención de quedarme unas semanas, así que puse pie y comencé a buscar trabajo, el cual no tardo en llegar. Nuevamente ponía bandera en un hostel, lo cual era lo que mejor que se acomodaba a mis necesidades. 
Vista de Ouro Preto
Los primeros días la pase subiendo y bajando por las calles inclinadas de esta ciudad, la cual esta construida entre los cerros que sobresalen en todo el horizonte. Ouro Preto surgió debido al descubrimiento de minas de oro en la región en el siglo XVII y tiene como principal característica la arquitectura barroca. Actualmente es casi imposible hacer alguna construcción nueva para no afectar el sitio que ahora es patrimonio cultural de la humanidad. 
Iglesia de San Francisco de Asis en Ouro Preto

Ouro Preto

Plaza Tiradentes en Ouro Preto

Mariana - pueblo cercano a Ouro Preto

Museu da Inconfidência en Ouro Preto

Igreja Nossa Senhora das Mercês

Ouro Preto

Mariana - pueblo cercano a Ouro Preto

Iglesia de San Francisco de Paula

Ouro Preto

Ouro Preto

Ouro Preto

Ouro Preto

Calle de Ouro Preto

Iglesia de San Jose
Descansando después de tanto caminar 


Después de recorrer la ciudad durante varios días decidí visitar sus alrededores. Mi primera excursión fue en el Parque Estatal de Itacolomi, donde planeaba subir hasta la cima del Pico de Itacolomi, a una altura de 1772m de altitud. Comencé un poco tarde, pero no tenia mucha importancia ya que era un circuito corto de 24km. Durante el camino recogí varias piedras que me llamaron la atención y tuve la oportunidad de conocer a un grupo de chicos con los que compartí todo el trayecto. Al llegar a la cima subí a una roca para admirar una vista increíble de 360 grados mientras cargaba combustible. Al bajar se nos hizo la noche pero fuimos cobijados por una luna llena que nos alumbro todo el camino.
Parque Estatal Itacolomi

En otra ocasión tome un colectivo que me llevo a la cima del cerro de São Sebastião, donde se encontraban un par de cascadas en medio de la bella naturaleza. Después de varios kilómetros de caminata llegue a un barranco donde el río moría y daba vida a un salto de agua con vistas espectaculares. No satisfecho, decidí bajar por un sendero para poder admirar la cascada, lo cual valió totalmente la pena a pesar de la caída que sufrí al estar bajando por el peligroso sendero.
Una de las cascadas que se encuentran encima del cerro de San Sebastian

Llego el día de decir adiós y tome un autobús que me llevara a São Paulo para asistir a un juego del Brasileirão y después transferirme a la "cidade maravilhosa," Rio de Janeiro. Sin embargo, este último curso del viaje iba a ser especial ya que iba a recibir la visita de la mujer más importante de mi vida, mi querida madre, la cual tenía muchas ganas de conocer Brasil. 

Llegue a São Paulo y me dirigí al estadio Pacaembu para asistir al choque entre dos equipos paulistas: Palmeiras vs São Paulo. El juego no estuvo muy entretenido pero ver a las hinchadas poner el color valió la pena. Acabándose el juego me fui inmediatamente a la terminal de autobuses para viajar a la ciudad carioca. 

Llegue en la madrugada y me levante temprano para ir a recoger a mi madre. Tenía tiempo añorando ese día y por fin llego. El plan era darle un pequeño y rápido recorrido por varias ciudades de Brasil ya que solo tenía 10 días para conocer el país. Así que alistamos los pies y las mochilas porque íbamos con prisa y no teníamos frenos. 

Comenzamos con una ida al Cristo, donde tuvimos vistas espectaculares pero desgraciadamente no pudimos admirar la estatua debido al mal tiempo. Bajamos y continuamos el recorrido por varias playas hasta llegar a los Arcos da Lapa y la obra del chileno Jorge Selarón, la Escadaria Selarón, un tributo al pueblo brasileño.
Cristo Redentor 

Arcos de Lapa

Escaderia Selaron - Lapa

Arcos de Lapa

Al día siguiente decidimos volver al Cristo para ver si había visibilidad y una oportunidad de subir para admirar la estatua que vigila al pueblo carioca. Estaba parcialmente nublado y decidimos arriesgarnos. Llegamos a la cima y pudimos presenciar la majestuosidad de la obra construida entre 1922 y 1931. Tengo que admitirlo, no soy apegado a la religión, pero el estar ahí encima del cerro de Corcovado junto a este monumento de 30m de altura, fue impresionante. Para cerrar el día decidimos tirar la casa por la ventana y fuimos a la mejor churrasquería de Río, Porçao, donde comimos de todo hasta reventar.
Vista del Cristo desde el cerro de Pan de Azúcar 

Vista de Copacabana

Vista del Pan de Azúcar desde Corcovado
El Cristo 
Vista del Pan de Azucar

Estadio Maracana

El día siguiente tomamos un colectivo y nos dirigimos hacia el Pão de Açucar, donde tuvimos unas vistas increíbles de todo Río de Janeiro, desde Copacabana hasta el Cristo que se escondía entre las nubes que rozaban los cerros cariocas. Después recorrimos un poco sus bellas playas, antes de tomar un microbus que nos llevara hacia al aeropuerto.

Nuestro próximo destino era Ouro Preto, ya que quería que mi madre conociera este hermoso lugar. Llegamos en la noche y nos hospedamos en un lugar tranquilo encima del cerro de São Sebastião. Recorrimos el lugar en la mañana siguiente y mi mama aprovecho para comprar dulces típicos y artesanías de la región.

Esa misma noche nos dirigimos hacia el aeropuerto de Belo Horizonte porque nuestro próximo destino era Foz de Iguazú. El avión se retraso un poco pero por fin pudimos abordar y emprender nuestro vuelo hacia nuestro preciado destino. Al llegar nos dirigimos rápidamente hacia nuestro hospedaje y de ahí zarpamos hacia las esplendorosas cataratas. ‘Pobre Niágara,’ dijo Eleanor Roosevelt cuando presencio este espectáculo de la naturaleza. He tenido la oportunidad de visitar las impresionantes Cataratas del Niágara en el borde de Estados Unidos y Canadá, pero concuerdo con la esposa del presidente.
Cataratas de Iguazu

Las Cataratas de Iguazú, que en guaraní significa ‘agua grande,’ es un conjunto de 275 saltos de agua que abarcan 2.7km de longitud y una altura máxima de 82m. Estar ahí en medio mientras millones de gotas de agua se juntan para formar esta caída de agua es indescriptible, tienes que estar ahí para vivirlo.
Cataratas de Iguazu
Refrescandome con la brisa de las cataratas

Con mi madre en Cataratas de Iguazu
Cataratas de Iguazu


Regresamos a la maravillosa ciudad carioca y pasamos los últimos días ahí. Me despedí de mi hermosa madre con lágrimas pero con la felicidad de haberla visto nuevamente y con la certeza de volverla a ver junto a mi padre cuando esta aventura me lleve a Perú.

Tome un autobús con rumbo nuevamente hacia Foz de Iguazú, pero esta vez mi destino esta del otro lado del río Iguazú. En el pequeño país del Paraguay, donde tengo planeado reencontrarme con mi gran amigo Diego y su familia en Asunción.

Un viaje de mil millas comienza con un paso,” dijo Lao Tzu. Mi primer paso me llevo durante seis meses por el majestuoso país de Brasil. Me voy con un sentimiento agridulce queriendo quedarme a conocer más pero con el deseo de partir y continuar el viaje. ¡Logre dar mi primer paso y un poco mas! ¿Y tu, ya diste el tuyo? 

1 comentario:

  1. Anónimo9/15/2014

    Que divertido, se ve en el mapa que una estrella en Australia es de Jon, en Inglaterra de Vim, en Polonia y Alemania de mi y en Mexico hay un montón :D

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